significa padecerlo; porque te decepciona, te daña, te duele. Empeñado en tu paraíso, día y
noche, nuevo oficio: mudar en conveniente lo que no te conviene. Te postergas, te desvives,
ya no cuentas, ya no eres; pretendes ser el salvador de aquello que te ha vencido. En lo alto
odias; en lo profundo aún quieres. Lloras por no saber perder lo que nunca has tenido.